Isabel Barceló Chico (Sax, Alicante). Es licencia en Filosofía y Letras. Ha publicado numerosos artículos y relatos cortos en España y en México. Mereció la prestigiosa beca Valle-Inclán de la literatura concedida por el ministerio de Asuntos Exteriores para la real Academia de España en Roma. Entre sus obras publicadas destacan: Descubriendo tesoros y Valencia que tienen como objetivo la divulgación del patrimonio. Es autora del blog literario Mujeres de Roma.
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La obra
La reina Dido y un grupo de fieles huyeron de su patria, la fenicia ciudad de Tiro, para evitar una guerra civil. Comenzaba así una epopeya que les llevaría a recorrer el Mediterráneo buscando una nueva tierra donde asentarse y concluiría en el norte de África. Su vagar por los mares, las peripecias que acompañaron la fundación de Cartago y su encuentro con el troyano Eneas, nos sumergen en una historia en la que aventuras, pasión, amor y traición nos atrapan hasta el final. En “Dido. Reina de Cartago” escuchamos la voz de los fenicios que acompañaron a la reina y compartieron su destino. Un canto a la memoria colectiva; una indagación sobre los sentimientos y los conflictos humanos, sobre la admiración y el amor que supo despertar esa mujer excepcional, capaz de darlo todo por los suyos.
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Después de beber de su copa y mantener los ojos fijos en ella durante unos instantes, como si buscara en el vino las fuerzas para continuar, el príncipe Eneas levantó de nuevo el rostro.
- Te decía, reina Dido, que me interné en la ciudad flameante para buscar la muerte. Ese era mi propósito: matar a cuantos griegos pudiera y morir, porque ya nada justificaba mi vida ni la hacía deseable. ¿Quién soportaría ver a Troya sojuzgada y destruida, masacrados los troyanos, las mujeres violentadas y asesinadas o reducidas a la esclavitud, los sacros altares profanados?
Aun no se han inventado las palabras capaces de describir el espanto y la crueldad. No, no hay palabras. La barbarie es muda, ciego el dolor. El mismo grito espantoso que brotaba de la garganta de un griego ebrio de sangre al cercenar el cuello a un niño, nacía del pecho de la madre desesperada, incapaz de evitar el golpe mortal. De nada le servía proteger a su hijo con su cuerpo, porque la espada los ensartaba a los dos y salía roja al instante en busca de su siguiente victimas. Manantiales de sangre desbordaban las calles. Perseguidores y perseguidos resbalan en ella, pero los mantenían firmes las espadas y el furor, entraban en la casas y arrastraban al exterior a sus ocupantes. Indiferentes a los alaridos y súplicas llevaban a cabo su siniestro trabajo con metódica eficacia: atravesar, cortar, degollar, mutilar sin descanso sembrando el sagrado suelo de Troya de cadáveres palpitantes y miembros cercenados. ¿Qué ser humano, teniendo corazón y entrañas querría seguir respirando a la vista de todo esto?…
Extracto de Dido, reina de Cartago
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La presente entrevista, que tan gustosamente nos ha concedido, y por la que le estamos muy agradecidos, es una gran oportunidad para acercarse a una autora muy interesante en el actual panorama literario. Estamos seguros que, como la buena literatura a la que representa, no dejará indiferente a nadie.
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._________________Entrevista
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¿Dido. Reina de Cartago es una historia original al contraponer dos visiones bien distintas. Díganos, ¿Cómo surgió la idea?.
Isabel Barceló Chico:
Cuando empecé a escribir la novela no pensaba en contraponer dos versiones, la romana que nos llegó a través de Virgilio, y la cartaginesa que relata la señora Imilce. La idea surgió a medida que construía el personaje de la reina Dido. Llegada a un cierto punto, me di cuenta de que la versión virgiliana no encajaba con el carácter de la reina. Una mujer que asumió tantos retos, que supo gestionar de manera tan inteligente y decidida los conflictos que se le presentaban, no se hubiera comportado de la manera que decía Virgilio. Ahí nació el interés y la necesidad mía como autora de indagar esos aspectos, de contrastar opiniones en la propia novela y, sobre todo, de buscar coherencia y verosimilitud en la conducta de los personajes.
Una de los aspectos más interesantes de la novela histórica es, a mi juicio, esa mirada crítica que desvela las contradicciones, que se interroga sobre la veracidad de lo que se nos ha contado y trata de captar e identificar en su caso, las falsificaciones, las manipulaciones en la transmisión o la interpretación de la historia.
La elaboración de su novela empezó gestándose en su blog Mujeres de Roma ¿Cómo ha sido la experiencia?, ¿volvería a repetir?.
Isabel Barceló Chico:
Ha sido una experiencia gozosa y muy enriquecedora tanto desde el punto de vista creativo como desde el punto de vista humano. Compartir con mis lectores cada capítulo a medida que se gestaba ha dado lugar a una comunicación muy estrecha, a un seguimiento de la historia muy próximo. Como sabes, les ofrecí que cada cual se identificara con un personaje, así ellos seguirían la historia con mayor interés, deseosos también de saber qué haría su personaje. Y a quienes no conocían o no les apetecía identificarse con personajes que citan las fuentes clásicas, les pedí que inventaran un nombre y una actividad para su personaje, comprometiéndome a darles un papel en la novela, cosa que he cumplido.
Esto constituye un reto creativo para cualquier autor y, que yo sepa, no se había llevado a cabo nunca. Nos divertimos, fuimos felices durante los meses que duró la escritura de la novela. Mis lectores trataban de adivinar qué ocurriría y yo buscaba sorprenderlos siempre. Era un juego entre nosotros, una fuente de alegría. Yo reivindico la alegría de crear.
En cuanto a sí repetiría la experiencia, la respuesta es sí. No es que volvería, es que volveré a hacerlo…
Como lectora seguro que tiene referencias indiscutibles y libros de cabecera… si tuviese que comparar el estilo o el contenido de Dido. Reina de Cartago con alguna otra obra, ¿cuál sería?, ¿cuáles son sus referencias literarias?.
Isabel Barceló Chico:
Desde pequeña fui una lectora empedernida. Leía los cuentos y novelas juveniles que se publicaban en la época y leía los libros que había en mi casa, todo lo que caía en mis manos. Recuerdo que había una colección muy bonita que se llamaba “Clásicos Jackson” que contenía grandísimas novelas, desde “La feria de las vanidades”, “Las almas muertas”, “Jane Eyre”… No comprendía gran cosa de lo que decían, pero no podía dejar de leer.
Ahora, cuando reflexiono ante preguntas como la que vd. me hace no tengo más remedio que contestar que la madeja está muy enmarañada. No soy muy consciente de cuáles hayan podido ser los libros que más me han influido. Era y sigo siendo un poco avariciosa, quiero leérmelo todo, aunque ahora dispongo de menos tiempo que nunca. Sí puedo decirle, sin embargo, que he admirado profundamente a autores como Jane Austen – mi favorita –, Robert Graves, Stephen Zweig, García Márquez, Eduardo Mendoza en sus primeras novelas, Vargas Llosa…
En cuanto a mi novela, no me atrevería a compararla con otras obras, sería una presunción por mi parte y tampoco se me ocurre con cuál. No he buscado emular a ningún escritor/a en concreto. Es producto, creo, de toda esa mixtura de autores y de géneros de la que hablaba antes. La novela histórica no ha sido un género que yo haya privilegiado sobre otros, ni mucho menos.
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La reina Dido es un personaje entrañable, ¿Qué sentimientos ha despertado en usted?.
Isabel Barceló Chico:
He sentido un gran respecto por ella, y mucho afecto. He tratado de comprenderla y hacerla comprensible a los demás. Ella estaba en un lugar de mucha autoridad y, como ocurre en estos casos, de mucha soledad. No se consideraba a sí misma una reina para ser servida, sino para servir a su pueblo y esa era su grandeza y una de sus singularidades. Su drama sigue siendo actual: tratar de hacer compatibles sus obligaciones como gobernante (hoy diríamos “profesionales”) con sus necesidades afectivas y emocionales, su necesidad de amar y ser amada y de ser débil alguna vez. Ser fuerte todo el tiempo es insoportable.
¿Qué rasgo cree que le caracteriza más?.
Isabel Barceló Chico:
A primera vista su característica más sobresaliente es su inteligencia, su agudeza para volver a su favor cualquier situación, por difícil que sea. Sin embargo, a poco que se profundice, son sus cualidades morales las que mejor la identifican: su responsabilidad, su sentido de la justicia, su capacidad de decisión y de sacrificio. Y su inmensa capacidad de amar.
¿De qué personaje se siente más orgullosa?.
Isabel Barceló Chico:
Más que de un personaje en concreto – porque he puesto mucho cariño en todos, incluso en los que se presentan como malvados – me siento orgullosa del “clima” conseguido, tanto en la Cartago de la señora Imilce y sus pequeños conflictos cotidianos, como del que rodea a la reina, hecho de amor, admiración, desazón y respeto al mismo tiempo.
¿Qué ofrece su libro al lector de novela histórica de toda la vida?.
Isabel Barceló Chico:
Si entendemos como novela histórica de “toda la vida” las escritas por Thornton Wilder, Laura Riding, Robert Graves, Gore Vidal, Pauline Gedge y otros autores que hacen del individuo en su contexto histórico el centro de la novela, creo que Dido les puede interesar, en la medida en que ofrece un mundo antiguo muy próximo a nosotros, muy cercano y, sobre todo, muy humano. El foco está centrado en los personajes, en las complejas relaciones que se establecen entre ellos y en cómo afrontan los acontecimientos históricos conocidos. Se ofrece una versión diferente de la hasta ahora aceptada, poniendo en cuestión – y es legítimo hacerlo – la versión romana, que ha sido la única durante veinte siglos. Eso es una novedad.
¿A qué personaje cuya historia no haya sido novelada le dedicaría un libro?.
Isabel Barceló Chico:
A muchísimos, sobre todo a personajes femeninos, los más ocultos en la historia. Por ejemplo, a las mujeres que estaban alrededor de César en sus últimos años: su esposa Calpurnia, su antigua amante Servilia, Porcia, la mujer de Bruto, Terencia la esposa de Cicerón… y no sigo.
¿Compensa ser escritor hoy en día en España? ¿La vocación sufre ante las dificultades o un autor de verdad es inasequible al desaliento?.
Isabel Barceló Chico:
Desde un punto de vista económico, es evidente que sólo compensa a unos cuantos elegidos, los que consiguen ganarse el favor del público y venden muchos miles de ejemplares. Para quien, como yo, aspira únicamente a tener “oyentes” que escuchen sus historias, personas con las que compartir la alegría de la palabra creadora y transformadora momentánea del mundo, existe hoy este soplo de aire fresco que es internet y la posibilidad de expresarse libremente en él. Aquí se compensa ese desaliento que suelen causarnos las respuestas negativas de los editores. En cuanto a la capacidad de resistir, cada cual tiene su propia medida, pero es cierto que las dificultades nos hacen mella.
¿Qué opinión le merece la racionalización de los mitos en la narrativa histórica?.
Isabel Barceló Chico:
No estoy segura de que esa racionalización no signifique la creación de un nuevo mito, distinto del anterior. El mito, en sentido amplio, es materia literaria. Hasta ahora no he tenido noticia de la destrucción de un mito sino, en todo caso, de su sustitución.
¿Qué opina acerca del crecimiento del género de novela histórica en los últimos años?
Isabel Barceló Chico:
Como todo lo que crece desmesuradamente, tiene sombras. El concepto de novela histórica se ha ampliado mucho, se ha hecho mestizo, y en él cabe desde una autobiografía novelada hasta las aventuras más inverosímiles a condición de que se sitúen unos siglos atrás. Hay varias corrientes entre los escritores y hay lectores de gustos diversos. Esto tiene ventajas y desventajas: por un lado el género puede resentirse y perder credibilidad ante lectores de nivel y, por otro, la abundancia de lectores nos da la oportunidad de llegar a ellos, aunque sea por casualidad.
¿Está preparando su próximo trabajo? ¿Puede adelantarnos algo?
Isabel Barceló Chico:
Tengo algunas cosas escritas en cartera y espero que puedan ver la luz. Por otra parte, estoy empezando a pensar en un nuevo proyecto, pero aún no lo tengo definido. Soy un poco impulsiva, así que mejor no diré nada para no tener luego que desdecirme. En cualquier caso, seguiré en mi línea de hablar de mujeres y desde una perspectiva femenina.
¿Qué le parece el mundo de internet? ¿Es útil para documentarse o es más sencillo utilizar bibliotecas o publicaciones físicas? ¿Funciona a nivel de promoción?
Isabel Barceló Chico:
Internet es un instrumento y como tal, requiere habilidades para manejarlo bien. Nos ofrece acceso a información que de otro modo no habríamos podido conseguir o habría requerido un gran esfuerzo personal y económico. Dicho esto, yo adoro el libro impreso… Lo mismo es aplicable respecto a la promoción. Funciona o puede funcionar, pero desde luego no sin esfuerzo.
¿Cuáles son sus libros favoritos?
Isabel Barceló Chico:
“Orgullo y prejuicio” de Jane Austen es mi favorito. Los “Fastos” de Ovidio. “Ab urbe condita” de Tito Livio y, en general, las biografías. Me encanta saber cosas de la gente…
Muchas gracias por su tiempo y mucha suerte con esta novela.
Isabel Barceló Chico:
Gracias a Vds. por esta conversación tan agradable y por el apoyo que ello supone para la difusión de mi novela.
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Magnífica entrevista, Isabel. Espero que Dido sólo haya sido el maravilloso principio de una serie de obras que, me atrevo a vaticinarlo, serán imprescindibles en el librero de los amantes de una buena novela histórica. Un cordial saludo,
Hola Gabriel:
Gracias por tu comentario.
En cuanto Dido, yo creo que la novela tiene el suficiente aliciente para que se convierta en un libro destacado. La prosa de Isabel es clara y sencilla, pero en ningún caso simple. Asimismo la historia engancha de una manera que una vez comenzada su lectura ya no puedes dejarla hasta su fin. Dido es un libro que recomiendo encarecidamente.
Un saludo